lunes, 4 de octubre de 2010

Déjame decirte


Déjame decirte que solo creí en el brillo de la fantasía
Escúchame una vez más:
Que nada se roció mas en mi ser, que ser conductor de una nave fantasma
Conduciendo por las noches, y dando luz, a la criatura contenida de necesidad,
Pero fuimos la necedad, que parió mil estrellas alegóricas de amor

La apaciguamos, y volcó
Volvimos y se hundió al borde de llorar

Lamento de lo inexplicable, principalmente en tu hogar,
En la mesa de cualquier bar., perdimos nuestro lugar
Sentándonos al compromiso de vernos entre las sombras agotadas.

Nada es real,
Si el mensaje se distingue acompañados de rosas
Para que todos se confundan con la paciencia de lo eterno

Sangre de los fuegos, todo lo hemos acabado
Hijos de la nada, ya seremos.

Comparte conmigo el dilema de este sabor, y sabrás que será verdad
El juicio de mi exclamación.
Dándome el show que alguna vez yo soñé en el mar.

En el idilio de mil rostros, nace enferma la pasión de las palabras…

Me lo diste, maravillosamente, maravillosamente
Única. Con la expresión de todos los idiomas.

Si existe un valor, voy de nuevo hacia el mar,
separando hondo tu paraíso con el tiempo que me haga desaparecer.

Encontrándonos de la mano, nos caeremos en espinas,
Y seremos ciegos, al juego de nuestras seducciones.
Ya nada veremos, para rozar…
Lesionando nuestro sentidos

Muere, que yo muero
Y veras, como todo resultara mejor…

Sobre mis huesos te digo, amor:
Nos veremos a los ojos, tus hermosos ojos en el sueño de una gota
De soledad,

Despiértate en tu primer día, con el nervio de empezar
Y sabrás que la noche solo da luz
Al sueño de un motivo mas…

No tengas miedo, amiga mortal, estaré allí,
confiable y herido de reír.
De espiarte como voyeur cuando sola, dormirás…

Nada más eterno que la melancolía, de lo divertido
Nada más, hermoso que ver tus piernas verlas volar

Corre, corre, inyéctate de felicidad, de amor, otra vez
Una vez más.

Que yo estaré, por ahí…

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