Déjame llevarte
Lentamente a través de la pequeña ventana
elévate.
Conduce en shock
la casa esta sola.
La sangre
no es sangre
Y seca
te olvidara.
Mil ríos
de helados dientes.
Se apilaran
En pequeños gorgojos de veneno.
Mátame
no hay gratitud,
no me olvido de las caras de espanto.
Déjame envidiar
A los desnutridos infelices.
Hazme inútil
A la mirada sorda de los que vociferan un porvenir.
Mutílame a golpes
Quiero dormir
Entre las plumas de un ave
Desmayada,
perdida,
ciega.
Y despertarme sin acordarme de la sorpresa
que me llevó haber visto el vestido emplumado de tu inconsciencia.
Sé, que puedo violarte
Yo te conozco
Deja correr tu imaginación.
Y, Correr
Y, Saltar
Morir
Y nacer de vuelta.
El bosque
de la alegría
se encuentra en mi.
Ven conmigo, amor
Pocas veces
la adrenalina amarilla
me da tanto placer.
Me envuelve
me pinta con el cuerpo
de una tela blanca.
La heroína
se escapa
esta retrasada
ella pide disculpas,
y se arrodilla cansada.
Acá
Estoy,
Sirviendo el vuelo
Enfermo.
Por encima de rosas cicatrices
Por encima de ti.
Déjate caer suavemente
O deslízate.
Un Pobre
e insolente
Vagabundo
Nada, enganchado lúdicamente hasta desaparecer.
La prueba
esta
en la risa de los dementes
el silencio los capacita a mirar directamente
sobre el telón de la muerte.
Por los rincones del olvido.
Atravesaran los actores con sus vestigios borrosos.
Oscurece el cielo de nuestras mentes.
Asesíname
Sin antes no decirme
¿A que le tienes miedo?
¿Por que té despiertas cansada?
¿Morirías por mí?
Quiero hacerlo con cierta gracia.
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