...“En el interior disoluto de tu cadalso, las bucólicas criaturas,
te espían, y te florecen como compañeras del amanecer,
fueron bendecidas con el actual vino, reclamándote.
No hay peligros, porque sigues siendo su dragón alado ...
Lo que le brilla al desconocido, le procede de su rechazo,
que pone diáfano la marcha lánguida de la incertidumbre
y eternamente con ella, el llamado de nuestra única asesina.
Mírala, a la extraña fiera, que conserva el resplandor infinito de su volado vestido
Te parpadea torpemente, te sigue de lado a lado, agitándose constantemente
ella elude las sagas pálidas de las cenizas.
Esa barca de plata, que recorre los lúgubres bares, las noches, conoce gente, y se confunde entre los transeúntes,
Es tan anónima como la medicina, no tiene rostro,
¿Puedes escucharla gritar?, te sorprenderías ...
La palma de sus manos, siguen vivas
y se deslizan por tus invalidas y dormidas piernas.
El ingenio de su incertidumbre criminal te apacigua en círculos, amigo
con el grito exagerado, bordado con flores amarrillas.
Si no le faltaras, estaría encendida...
Vamos despabílate.
Sabes,
yo tendría la seguridad armoniosa de ser un niño como tu, perdido,
lloriqueando.
Con mis elegantes abrigos lúdicos, buscándola, sin avisarle
Pero mi cita promulga los breves movimientos de la despedida, espantando los albores del temor, y mi pudor somnífero teme al fin ser descubierto.
Háblale de tu diversión
Háblale de amor
De los miserables sonidos de la Bienvenida...
Y termina definitivamente, lo que alguna vez supiste certeramente empezar
Dejando de lado el sombrío paso de tu constitución adversa,
procede amigo mío, en tu ley e incítate a la violencia genuina
porque con firmeza yo te prevengo de que tus cicatrices, no se apiaden y te quemen, con la hambruna voraz.
Duerme...
No eres nadie
Ella te rodea,
te despierta,
te excita
... esta atrás, con su espalda descubierta.
Mirándote... a través de tus ojos.
Vociferando como una Diosa la extensa alegría de que hayas dejado el bienestar de la dulzura, que supo tener alas en lugar de brazos
para, encontrarte con la libertad de su degenerado silencio.
¿ Es verdad, que te has encontrado encerrado en el laberinto de una princesa ?, ¿la seguirías buscando, después de esto?
No tiene sentido, que la dualidad de tus corpóreas semillas aun no la veneren
Ya todo ha terminado,
si bajo esa ventana lujuriosa, la bruma, la virtud, y el baile se han disuelto en desnudos ríos.
Enflaquece y exuda el gran mar del fenecido.
Quiero que la escuches, esta noche no hay secretos.
admírala con fortuna después de tomar su hidalgo vehículo.
Lo que hubo alguna vez en la fortaleza de tu palacio
se lo ha desterrado el prodigo desierto, tu voz amistosa seca.
¿Cuéntame que piensas de ella, ahora?
Te pido que no reniegues de su metal sonrisa
Porque las inseguridades olvida el progreso de las definiciones.
Los discursos de tus plegarias
y el orgullo de tu negación, crisálida.
Desaparecen...
Y tócala por dentro,
Y renuncia a la duda, para entregarte entero a su físico químico
pero si solo quieres una chance de concilio, amigo ...
Háblale de tu diversión
Háblale de amor
De los miserables sonidos de la Bienvenida...
Y cuéntale que en tu pasado, tuviste tan cerca de ti a una princesa
Y que deseabas darle como ofrenda una luna, para cuando apareciera.
Procuraras con prudencia que de ese amor, entendible y geométrico
solo ella tenga de vos el ultimo canto de tu nube pasajera...”
Después, el fin...
despertándote, amigo te darás cuenta que te arrastraras por el lomo de tu amada asesina.
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