martes, 5 de octubre de 2010

Detrás del extremo del cielo

Detrás del extremo del cielo
Esta la frenética sensación de ver tus ojos.
Y sin tener encuentro, sueño con voces que se oyen de adentro.

Cruzando el Océano, no te alejes sin aprender.
Que desangrar en llantos es el mismo golpe de un deber.

Porque tus giros una mañana, serán cristales que respiren.

Y hasta navegar con el gesto expresivo,
la motivación recrea lo que tu sientes.
Y donde tu estas correrá despierto.

Ven conmigo,
Toda la madrugada, ajustando nuestros brazos de vivir.

Sentados en maderas que flotan, como desconocidas incursiones
Somos la explosiva repetición de actitudes que están a la espera del despertar.
Imposible negar las posibilidades de nuestras similares intenciones.

Cayendo,
¿Tu puedes estar allí?

Paseando por una plaza desierta,
Que hace del tiempo el calor.
Y tu gota hizo de mi rincón, un reír.

Transformado en festejos,
  Nada se pierde...

Y la mirada que alguna vez te dijo hola,
Hoy la conoces,
Y mañana por unos pasos de más, serán de modo elegante nuestra curiosidad...

Fin.

No llores,
Solo precisa conceptuar tu sonrisa
por el canto de tu alma.

Porque somos la gastada piedra y sabes que mi encuentro es mi norte.
  Y hacia donde quieras que estés soy solo tu efecto.

No hay enjambres que no deje huellas,
Y que la distancia no valga mas que un sol.

 Un brevisimo anhelo, yo estaba sentado allí
pero lo cierto es natural.
Y alguna veces, me queda por saludar.

El eco de tu sonrisa,
Es ahora latente y fugaz.

Ocupando despacio mi espacio hueco.
Ya era tiempo de no ser yo...

Causa y comienzo
Fin.

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