¿ Has mirado a través del ojo seco, los sentimientos turbulentos que te hacían nombrar ?
Confieso que antaño yo lo eh celebrado, porque fui etéreo, cruel, un benévolo informado en la ilusión, un destello mezquino del dolor, yo cruce errante y le bese la boca al destierro del sol.
Me declaro culpable.
Porque me espanta la verdad de los salvajes
He tenido la flaqueza de haber gastado la carne de mi propio ser. la planificación de la conciencia, poco me ha ayudado.
Te contare como he dejado de creer en la sal de los tormentos, por la tallada seducción de la esperanza.
De tu mente...
La condensada mirada del ojo húmedo se revela. Eventos de distracción.
Jubilosas apariencias de inalcanzable pasión, las operas. Agradables operas que se han vuelto corrosivas memorias de la grandes aldeas.
Pronto se quemarán para sostener en su interior mil fuegos, percibiendo sabores, que nunca eh probado.
Yo eh sido feliz porque corono a tu alargada sombra como mágica.
Y risueño soy quien te ha convocado gentilmente el brote de la brisa, casi real.
Risas maliciosas, cuerpos concentrados de calor,
flexibles pupilas que te despiertan carcajadas de resurrección.
La única riqueza hallada me supo acariciar la total complejidad nutritiva de mis sensaciones
Y con ese respiro forzoso, a la superficie de las multitudes yo le escape.
Cuando a la razón, la consumí con la terrible algarabía...
De antemano fui consciente de haber encarnado al estimulado benefactor a sabiendas de que me conducirían a mis propias miserias.
Haciéndome de mi al hombre mas iluminado y precario.
Pero me permito disuadirte esta vez para recomendarte de que leas esta carta.
Son estas, inútiles y cansadas palabras, que harán de mi un sosiego eterno.
Pues mantengo conmigo mismo una lucha impostergable con las imágenes que contemplan al idilio bienaventurado de las oportunidades.
A veces me consuelo siendo mi propio retractor.
Ella me supo arder siempre en mi adopción.
Comprendo que tal vez nunca estuvo satisfecha de mi antojo y de mi valentía.
Pero te expongo aquí, los detalles de todos los valores que contraje, solo para hacerte sentir más razonable y audaz.
¿Pero cuantas horas deben pasar para entender que abrazo el final del segundo?
¿A que ciudad puedo abrazar ?
Si en la lejanía inmoral de mi frontera el correcto puente se ha partido.
Alguna vez yo fui la joven respiración de tus encantos;
Y por consecuencia de la demora, la hija de la analogía se agota, envejece.
Y con ella, la virtud del arte encantado.
Entonces desangro febrilmente en compañía de criaturas curiosas
cuyas penurias ajenas, nos salpica el orgullo funesto de nuestras visiones de sortilegio.
Aun no te eh olvidado y no tengo la metodología para no saber hacerlo como tampoco a tu humanidad contagiosa, porque por inerte que haya sido, presagio del instante,
tu mano y mi mano supieron echarse relajados, bajo la llovizna quebrada del diamante.
Tibiamente te pregunto;
¿Cuan terrible es la agonía mayor de mi sutil pecho que corre la suerte de quien no la merece?
¿No hay sorpresas detrás de tus ojos pardos?
¿No pueden de nuevo tocarme?
Que me puedes decir de las pinturas febriles que reinventamos después de marearnos con nuestra extraña religión.
¿De que se me acusará?
¿No hay absolución, para lo hallado?
Quedarme en un solo lugar será mi gobierno pasado de versos.
Afuera no hay nada
Solo las inadvertidas puertas que me arrastrarán...a la infinita incertidumbre.
Me tumba y me ahoga la idea de saber que te he pronunciado hasta el cansancio
sin teñir de sorpresas a mi ocasión mas devaluada.
sin teñir de sorpresas a mi ocasión mas devaluada.
Quizás mi necedad no sea mi alivio a la evidente locura
Pero la representación del único actor soy yo.
Insisto apresuradamente soy yo!
Y la eh descubierto detrás de la ceda púrpura de la heroína herida.
Ciertas veces cuando mis secretos se tomaron descanso en preámbulos de siesta.
Creí no sentirme solo y supuse fervientemente que hay belleza en el traspaso del recuerdo,
umbrales de la dicha que me susurraron violentamente:
umbrales de la dicha que me susurraron violentamente:
Vamos! sígueme al final del pasillo...,
La actuación es la paridad de los esperanzados
la veremos hechizada y feliz,
¿Conservas aún el perfume de su nombre?
Te atesoro como a esa muchacha que apoyada sobre las escaleras, una extraña niebla le parece salir de su estómago y entonces le recorre escaleras enteras de sangre.
Tu sabes que algunas piezas son translúcidas mientras que otras son visualmente opacas.
Pero podría llegar a ser una fotografía psíquica de lo que se ve es lo que se desprende de la persona viva.
Exteriorización del pensamiento...
Tampoco no puedo olvidarme de mis ultimas revelaciones porque por tan inútiles que me hallan sido poseo escamas que me reflejan las ultimas luces de misericordia.
Me inquieta el desorden mental y el desolador canto de la desilusión contemporánea que se han animado a navegar por mi sangre, dulcemente tan desquiciada como enferma de alcohol caliente.
Náufrago en su interior rechazando y exiliándome de toda aproximación.
Náufrago en su interior rechazando y exiliándome de toda aproximación.
¿Que puedo yo decir ? ¿Y por que ya nadie camina por delante mío?
Si es mas fuerte compromiso es el misterio de mi derrumbe conquistado que me lo revela todo
La distracción de nuestro antiguo perímetro.
Basta con quedarme hoy tranquilo y apabullado.
Para que la ultima gota me renueve y pueda refrescarme, soy un cobarde de las causalidades.
Porque provengo de la vanguardia, de la quimera que se estrecha con la permanente piel que llevo puesta, tan aniquilada y rugosa.
Y un día inconscientemente decidido, seré un eco clausurado.
Y el resto de mis declaraciones ya habrán nacido de la nada.
Soy la propagación del desborde absoluto de mis propios actos.
Yo me hago cargo.
No contemplo errores porque eh sido fiel conmigo mismo.
Con la firmeza de experimentar sensaciones que jamás he descubierto con anticipación.
El deleite del ocaso es la prolongación lejana de las maniobras desarticuladas que un día se demuestran tal cual son imperceptibles. Visiones del presente.
Son mis penas que alguna vez supieron vestirse de urgencia.
Y han sabido desarrollar con criterio ciertos sonidos de melancolía absurda.
Entiendo que fui el instrumento directo cuando se disolvieron el final de mis pensamientos.
Espero al verano desnudo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario