lunes, 4 de octubre de 2010

la fina ceda de la muerte


 Una dulce campana
Extraída del llanto de una niña

Que dulce, fueron sus uvas,
De sus labios yo he mordido.

El festejo, de una cena
Deliciosa.

Vamos, ya
Siéntate en la falda echa de hierva

Escúchala
Obsérvala, en detalle
Su lengua seduce
Humedeciéndose,
suicidándose con
Pavura sobre su paladar

Su mirada ebria
Partida en pedazos
Pide piedad,
Piedad

Que fueron de las viñas romanas?

Que fue del asesino que asechaba con el néctar de su cuerpo?

¿Que pasaría sí saldrieras de la casa
Y no se te cumple lo soñado?
¿No es una lastima?
¿No es una fantasía?
¿No es una frustración?
¿No te quitarías la vida?

Te digo que ella esta contigo
Sé, su esclavo, del viento
En lo que dure una brisa

Eterna

Que sea tu vida
Que sea tu amante

No lo olvides
Recuerda que todos alguna vez lo hemos hecho!

Ella es tan dulce
Es joven y no se porque...

Quédate ahí
Quédate y duerme
Duerme ya.

Todos nosotros la hemos violado
Todos nosotros te espiamos

Llévame a tu casa

una vez mas
una vez mas

Bésala, tómala
No llores, no te eches atrás
Que aun no ha terminado

Levanta vuelo, pequeña ave

Aletea al desorientado insecto
Que cayo perplejo dentro de la boca de la planta carnívora

La verdad, duerme
En la flacidez de la ignorancia
Escapa de su tela carnal
Vete

Corre
Corre
Corre
Te mueres
Te pierdes
Relájate

Frena
Despierta

Me aloje con el pasado
Pose como modelo muerto, para ella

Le pertenezco al presente
Como a la bebida, de cada día.

Consumí lo prohibido, adulación
Me embriague con la mentira
Nunca pude definir, una vereda,

En el cual poder pararme.

Parcela de tiempo, indefinido
Que se comunica con las llamas
Ahora con el espacio, envuelta
Con la fina ceda de la muerte.

Me someto a esa idea
Y nada mas...

Perduremos,
Intentemos naufragar juntos
Ella nos brindara el refugio
De la incoherencia y lo irracional.

Tomemos la barca
Naveguemos directo al océano.

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