lunes, 4 de octubre de 2010

Invalidas promesas

Tengo los hombros hinchados de derrumbes sin fantasía
Cansado de ser tu fantasma vencido. 
   
Con espinas, entre mis ojos
Esta vez, de cerca, intente lograr una y otra vez ser el crucero de tus locuras.
  
Alcanzarte hasta abrazarte.
Pero hoy quiero asfixiarte.
Cruzar tu fuego y explotar encima tuyo.


Mezclar esa perfecta destrucción del cielo con el vacío de mi estomago.
para darme cuenta al fin de tus Invalidas promesas.


Me dejaste solo penetrar por tus venas con la violencia que me segrega.
Y una vez perdido en tu universo recorrí el insensato gesto de cada estación, 
con las infamias de tu risa.


Me convertiste en el furtivo olivo de tu pronunciada espalda
Siempre en Verano.


 Y hoy a tu viento lo maldigo
 Porque cuando todo lo que sepultas, nada llevas.
 y menos tu sol que todo lo quema.


Cuando fingir es ahorrar despierto, 
tu carne infinita me atraganta.


El milagro de tus destrezas
La leyenda de tus experiencias son bondades de una viajera que sin sabor
son el cultivo de mil discursos. De miles de criaturas aberrantes que se animaron a transformarme
en quien soy hoy.


Sepultarme absolutamente con el arder de mis caprichos,
todas sus lenguas fueron mías cuando volvía solo confundido de tus hechizos.


Y por cada enfermo como yo
Cada aliento de alcohol sin estribo, jurara la proximidad de siglos el final.


Admiro la estrecha inocencia 
Amiga asesina 
Pero hoy te miro como ciervo de mis venganzas 
Donde todo lo que alcanzo es la desilusión para mi redención.
  
Me peregrina el pensamiento de preguntarte:


¿Quien te exige mas placer, las flores que exudan tus alquimias femeninas o tus verdaderas hijas, 
  que se animaron a salir de tu prisión y tan solo son la fama de tu cobarde melancolía?


¿Entre tu nombre y el mío, nadie se molesto en averiguarlo?
¿O nadie siente la excitación, hacia lo oculto?
No lose
  
Me condenas
Y yo voy hacia lo imposible, hacia un condenado océano que sea prodigo de mi suicidio.


Recordando que el buen espacio embriagado lo hallare en mi silencio de graduado. 
Con la mejor nota del sabor estremecido enredado en la transpiración de mis llantos.


Inventare de algún modo mi nuevo despertar
mi digna felicidad que me llenara de misericordia.


Me elevaré con la absoluta exclusividad 
por poseer la credencial ilustrada de Rimbaud.


 Para entonces brindare con los lujos de una pesadilla
 Ebrio de la exaltación de mis silbidos. 


 Gloria a quien haya sido tu verdadero amor, tu desilusión.
 Lo encubriré arrastrando hasta el ocaso mis desenfrenos.


 Amiga mía, danzaste con rosas pero sin labios, 
 y besaste con todas las danzas pero sin piernas.


 Y ya... nada es tan real para que tu no lo seas, tampoco


Muerte te olvidare
Y me olvidaras.


Como todas las mediocridades que se escondieron por debajo de mi almohada, mi silencio.

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