Tienen el peso de imitar
De contener en sus labios, la catarsis del amanecer el frió de su alma, empaña el espejo.
Aquel demonio que nosotros nos atrevemos a ver
Cada vez que nos hundimos en pozos de mar
La apacible angustia del horizonte, se descarara,
Bajo una línea exquisita de apagados sueños.
No se demoran...
Cuanto tiempo crees que puedes ver al sol?
Es tu decisión.
El arte
Pasajero, solitario
Encierra nuestro poder
Todos chocamos contra la pared real
Infinita
Rodamos, con la ebriedad del espacio.
Las variables capturan
La dimensión del conocimiento visible
Imposible concentrase
La gracia
Significante, de crucificarnos, sin respetarnos.
El rió vuela ingenuamente con nuestro secreto
La lleva oculta, en la solapa de su abrigo
Se inclina sobre el verde del campo, ideal
La extensión de su curso nos atrae
Nos seduce.
Absolutamente femenino
Te digo esto.
Cuanto crees que puedes devolver?
Pronuncia el advenimiento de la moral
El zumbido de plata.
las astillas, quiebran mi naturaleza
El juego captura
El espía, consigue mi arma
Verano, traidor de noticias
Sus arenas
Corren por el cielo
habitan
Es nuestras
Gargantas su adiós
Nos hablo de la competencia
Nos desafía a ensanchar nuestras narices...
Con el aroma del final
la criatura, se acerca torpemente, sin su armadura, por su ojo de vidrio, peleamos.
Divagamos, damos vueltas, somos comediantes
continuamos... poseemos el carnet de servidores.
Siempre ame, la sacudida de mi reino.
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