martes, 5 de octubre de 2010

Frauke

Cruzaría el Rin, sórdido de recuerdos.

Para poder llegar a Karlsruhe
Con el hambre mezquino.

De alimentarme con sus luces bajo el toldo alcohólico
con el tono difamado de un enamorado
tu cristal nocturno, admiro.
Abril

Por culpa de la distancia salada.
Con la amargura prolongada, sin felicidad.
A tus festivas piernas que se envuelven de seducción.
le rindo homenaje entre risas de lagrimas.

Quiero nombrarte de nuevo,
Hasta abandonar mi inmenso dolor.

Hundirme sobre mis venas para arder en tu pecho
No hace falta descansar
Para perderme en tu sonrisa agitada.

Mas allá del espacio
Mas cerca del sur de mi horizonte
Cada uno con su angustia madura.

Brillaras, si despiertas a tu nena
en tus dedos, el pan.
En mis sueños la combustión de mil nidos.

¡Sos ahora la llaga de lo inquieto
La sabana que oculta mi cielo!

Las ganas de sentirme inmaculado.

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